El presidiario no tiene ciudadanía, por lo tanto no vota y no genera lucro, y encima ocasiona perjuicio para el cofre público. Existe una discusión, en Brasil, sobre la privatización de los establecimientos carcelarios, o sea, una visión de lucro y, por consecuencia, aunque dentro de una visión capitalista, sería ésta una forma de ofrecer oportunidad, dignidad y real posibilidad de reinserción social a esos individuos, ya que es utopía hablar en reeducación, pues educación es un proceso contínuo que perdura por toda nuestra vida. Pero aún así, cuál gobernante tiene coraje de enfrentar tal desafio, si sólo piensan en los bonos políticos? Quién está dispuesto a correr riesgos?
Otra cuestión es que el mal funcionamiento del sistema penitenciario interesa a un grupo de personas corruptas y envueltas con el crimen organizado que lucran con esta situación que no interesa al bien colectivo. En Brasil, lo que se gasta con un presidiario es compatible con un tratamiento digno, sim embargo esos recursos no llegan hasta la punta de la línea, siendo desviados, lo que acontece también en otros sectores de responsabilidades de los gobiernos federal, estadual y municipal.
En el Estado de Minas Gerais existe un proyecto de construcción de un presidio privado experimental. Creo que la solución está en la privatización del sistema penitenciario.
Muito Obrigada Tarcísio Maia pelo comentário.