Víctor Raúl Aurelio es el nombre de mi padre, a quien extraño infinitamente.
¿Te acuerdas cuando no te dejaba salir de casa? Me aferraba a tus piernas, y tú igual avanzabas. Quería estar siempre contigo, ¡Eras mi héroe! y aún lo eres.
Y cuando me paseabas alrededor de la manzana en el auto antes de dormir, Me sentía realizada!
Y cuando me aconsejabas que me juntase con la niña antipática del salón, yo te obedecía.
Y ya siendo grande continuabas cortando la carne de mi almuerzo, para que no me vaya a atorar.
Hoy quiero decirte que he sido muy feliz contigo, y que lo continuo siendo al recordarte.
Gracias por tantas partidas de ajedrez, por los juegos de ludo(sí ya sé, tú eres el grupo amarillo), por los libros de Dostoievski, por tararear la Marsellesa mientras yo practicaba francés, por hacerme cosquillas, por decir que me habían robado la nariz pero que podías recuperarla, por el chiste de Domingo murió sábado lo enterraron(malísimo), por todo.
Te debo una disculpa por no seguir lo que querías, pero cuando te “apagaste” en mis brazos, entendí que no era lo mío. Tenía que deshumanizarme un poco para poder ayudar, y recién ahora lo estoy haciendo.
Hasta siempre, Papi!
Comentarios
Aún no hay comentarios.